Los niños con cáncer reciben clases de música terapéutica e instrumental para poder sobrellevar la enfermedad y también desarrollar su talento.

¿QUÉ ES LA MUSICOTERAPIA?

La música tiene la capacidad de mover al ser humano tanto en el ámbito físico como en psíquico. En musicoterapia este poder de la música se utiliza en la consecución de objetivos terapéuticos, manteniendo, mejorando y restaurando el funcionamiento físico, cognitivo, emocional y social de las personas.

COMO SE REALIZA LA MUSICOTERAPIA

Por medio de la música se crea un nexo de comunicación entre médico y paciente, lo que permite lograr mejorías en los distintos trastornos. En este proceso se recurre a distintas técnicas, según cada persona y su tipo de problema.

Por ejemplo, para reducir el estrés se emplean los efectos fisiológicos de algunas músicas que al ser escuchadas generan un estado modificado de conciencia, en el cual la persona supera de forma creativa sus conflictos y las causas de su tensión nerviosa.

En cambio, para abordar problemas como el autismo, se induce al paciente a que utilice su propio cuerpo y distintos instrumentos para que produzca sonidos que le ayuden a mejorar el manejo de sus manos, la relación con otras personas y la diferenciación del mundo que le rodea.

Durante la sesión de musicoterapia, la persona verbaliza sus emociones, reacciona ante el estímulo sonoro, despierta vivencias ocultas en su subconsciente, se expresa a través de dibujos o palabras. También suele comentar lo que piensa y siente, estableciendo un vínculo con el terapeuta, que le permite ir resolviendo su problema.

La terapia, que se efectúa en una sala insonorizada, consiste en sesiones semanales o diarias, particulares o grupales, en un proceso que dura un mínimo de seis meses.

Cada sesión tiene una fase de calentamiento, durante la cual el terapeuta entra en contacto con el paciente y evalúa su estado.

Después se establece la idea bajo la cual se trabajará, se elige el material que se usará en la actividad y se inicia la sesión, durante la cual el paciente interpretará o escuchará distintas músicas.

El musicoterapeuta emplea todo tipo de música, considerando como tal a todos los sonidos, ruidos, silencios, gestos o movimientos, que provengan de grabaciones, produzca el propio cuerpo o generen instrumentos musicales.

Se trabaja sobre todo con música clásica, aunque no se excluye ningún tipo de melodía como la new age, el pop o el rock.