Carta de nuestra Presidenta

Una misión puesta en nuestras manos

Desde el inicio de este camino, hemos creído profundamente que la Fundación Hondureña para el Niño con Cáncer es una obra de Dios. Una misión que Él ha puesto en nuestras manos para servir, acompañar y defender la vida de los niños que enfrentan el cáncer en Honduras.

Cuando todo comenzó


En 1982, la realidad del cáncer infantil en nuestro país era muy distinta. Muchas familias no tenían acceso a medicamentos, diagnósticos oportunos ni tratamientos especializados. Para la mayoría, enfrentar esta enfermedad parecía una batalla imposible.

Pero Dios fue abriendo puertas y tocando corazones generosos que decidieron unirse a esta causa.


Gracias a los donantes, la historia ha cambiado


Gracias al apoyo de nuestros donantes, la realidad del cáncer infantil en Honduras ha ido cambiando. Lo que antes parecía inalcanzable, hoy es una esperanza real para miles de niños y sus familias.

Cada aporte se transforma en medicamentos, quimioterapias, exámenes, hospedaje, alimentación, transporte, apoyo emocional y espacios dignos de atención.

Nada de esto sería posible sin ustedes.


Una alianza que fortalece la esperanza


A lo largo de los años, el trabajo conjunto con la Secretaría de Salud ha sido fundamental para fortalecer la atención oncológica pediátrica en Honduras.

Esta alianza nos ha permitido apoyar hospitales públicos, acercar tratamientos a diferentes regiones del país e impulsar programas que buscan mejorar el acceso, la continuidad del tratamiento y la atención integral de cada paciente.

Seguimos avanzando con fe


Hoy sabemos que todavía hay mucho por hacer. Nuestro compromiso es seguir avanzando con fe, responsabilidad y esperanza, hasta lograr que cada niño con cáncer en Honduras tenga la oportunidad de recibir un diagnóstico temprano, tratamiento oportuno y acompañamiento integral.

Seguiremos trabajando para elevar la tasa de sobrevida y para que la falta de recursos nunca sea un obstáculo entre un niño y su oportunidad de vivir.



Gracias por decir sí


A quienes han caminado con nosotros, gracias por creer. Gracias por confiar. Gracias por permitirnos ser instrumentos de amor y esperanza en la vida de tantas familias.

Esta misión no pertenece solamente a la Fundación. Pertenece a todos los que han decidido decir sí al llamado de ayudar al prójimo.

Que Dios bendiga sus vidas, sus familias y cada obra que realizan con amor.

Con gratitud y esperanza,

Nubia Mendoza de Zúniga
Presidenta